lunes, 28 de diciembre de 2009



mais uma vez ter que mergulhar desce ao fundo tentar encontrar o sonho que eu perdi correntes fortes em todo o lugar mudando tudo quando tudo está no tom pra ter um fim meus olhos não aguentam o sal e se fiz a 90 graus e o seu beijo amargo de jiló e o seu beijo amargo de jiló as ilusões sempre a me perseguir não tem ninguém pra me ajudar a sair do fundo que eu não quis eu sei que o mundo nao pode esperar enquanto isso não posso enxergar a um palmo do nariz não acho que seja normal minha mente me fazendo mal e o seu beijo amargo de jiló e o seu beijo amargo de jiló deu formiga no mel maribondo e cupim que que eu vou fazer de mim ó ó ó ó... ó ó ó ó....

martes, 3 de noviembre de 2009

We need (new) animals.


El animal no nos resulta hermético e inescrutable, el animal abre ante mi una profundidad que me atrae y me resulta familiar. De algún modo conozco esta profundidad: es la mía. También es aquello que está más alejado de mi, aquello que merece el nombre de profundidad, que justamente significa aquello que me es insondable.
Georges Bataille, Teoría de la religión.

jueves, 29 de octubre de 2009

sábado, 22 de agosto de 2009

jueves, 13 de agosto de 2009

Santo Víctor...

Le pregunté qué era lo que quería él [a cambio].

- ¡Nada! - dijo, sorprendido por mi pregunta pero lejos de ofenderse.

Me quedé en silencio, mirándolo. Mirándolo y creyéndole, algo que debe haber notado. Entonces se sonrió, pestañeó, puso las manos sobre la mesa, dejó caer los hombros y con un tono de voz distinto, un tono bajo, como de alivio, dijo:

- Nunca ayudé a nadie.

(...)

Boas se suicidó ese mismo día por la tarde.

Sergio Bizzio, Era el cielo.

(Gracias Víctor: tú no te mates...)

jueves, 6 de agosto de 2009

jueves, 25 de junio de 2009

No words to convey ...


(Santa Juana submarinista aparecida justo antes de saltar la hoguera. Yo, contigo).

jueves, 11 de junio de 2009

¡!

Nuestra vecina tiene tres bulldogs franceses.
Se llaman Carlos, Enrique y Erosito (diminutivo de Eros).

Esta mañana he oído a uno de ellos ladrar, por primera vez en más de tres años.

Juro que todo lo anterior es absolutamente cierto.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Hay muchos y grandes motivos para resistirse al lenguaje, y uno de ellos es el amor

El patio común

"La invitación era la imagen de una ballena. Era una ballena auténtica, una fotografía de una ballena de verdad. Examiné sus diminutos y sabios ojos y me pregunté dónde se encontraría en aquel momento. ¿Estaría viva y nadando, o habría muerto hacía ya mucho tiempo, o se encontraría moribunda en ese preciso instante? Cuando muere una ballena, va cayendo al fondo del mar muy lentamente, y tarda un día entero en hacerlo. Los demás peces la ven caer, como si fuera una estatua gigante o un edificio, pero lentamente, muy lentamente. Centré mi atención en aquel ojo. Trataba de meterme en su interior, de llegar hasta la ballena de verdad, la ballena moribunda, y susurré: No es culpa tuya."

Fue un gesto romántico

"Le acaricié la espalda. Dejé de hacerlo porque me dio la impresión de que aquello podía ser un exceso de confianza, pero entonces mi actitud me resultó muy fría, así que le palmeé el hombro, lo que implicaba que sólo tenía contacto físico con ella durante un tercio del tiempo. Durante las otras dos terceras partes, mi mano se acercaba a ella o se alejaba de ella. Cuanto más le palmeaba el hombro, más difícil me resultaba hacerlo. Era demasiado consciente de los intervalos entre las palmaditas y no lograba encontrar un ritmo que resultase natural. Me sentía como si estuviese tocando unas congas, y entonces, en cuanto caí en la cuenta de eso, me resultó inevitable marcar un pequeño chachachá, y Teresa rompió a llorar."

El niño de Lam Kiem

"Volvimos a la puerta principal porque me dijo que tenía que irse. Lo dijo con un tono de disculpa, como si yo no pudiese vivir sin él. Le comenté que era lo mejor, porque yo tenía muchísimo que hacer. Cuando dije «muchísimo que hacer», hice un movimiento expansivo con las manos para indicarle todas las cosas que tenía que hacer. Miró con fijeza el espacio que había entre la palma de mis manos y me preguntó si tocaba el acordeón. Podía presentir el acordeón entre mis manos y, a la vez, presentía lo impresionado que se quedaría si mi respuesta fuese afirmativa. Le contesté que no, y un cojín del sofá se cayó solo. Como era algo que solía ocurrir, intenté ignorarlo. El chico arqueó un poco las cejas y comprendí que estaba salvada. No toco el acordeón ni tengo una litera, pero sí tengo estos cojines. Se mueven solos. Abrí la puerta y se marchó sin despedirse."

Miranda July, Nadie es más de aquí que tú.
(Traducción del inglés por Silvia Barbero, Seix Barral, 2009)

viernes, 15 de mayo de 2009

Querida Ale:

Muy pronto te voy a escribir, pero hoy vi esto y, obvio, me acordé de ti.
God send us whales, my friend.



Querida ToT:

Te digo aquí: eres una arizonita muy, pero muy bonita.

martes, 5 de mayo de 2009

Quimby The Mouse

Chris Ware y Andrew Bird together. Wonderful.

jueves, 16 de abril de 2009

¡HIYOKOmí ayer un pollito!


Los pollitos Hiyoko están elaborados a base de JUDIAS BLANCAS, mare mía; qué ricos y qué monos son.

domingo, 12 de abril de 2009

sábado, 11 de abril de 2009

lunes, 30 de marzo de 2009

Algunos tebeos...

(Pinchando se ve mejor, claro...)

jueves, 19 de marzo de 2009

Cara de ver polluelos...

(Muy parecida a la cara perrito...)


Fotos de John & Fish, muy retocadas, ya, pero qué pasote de pajaritos, ¿eh?

Gracias, malosa. :-)

sábado, 14 de marzo de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

¿Y si fueran los pájaros, estúpido?

"Hay gente que no entiende que pueda haber otra interesada por los pájaros. Nadie puede hacerse una idea de la distancia que hay entre los aficionados a la ornitología y los que ignoran que exista esta ciencia. O esta pasión. Y sin embargo, hay personas que no se imaginan su vida sin ella, como tampoco aciertan a explicarse cómo es que durante tanto tiempo les fue tan indistinto un petirrojo que un carbonero común, sombras voladoras sin sentido que se posaban en el alféizar de sus ventanas desafiando su indiferencia."
J. ERNESTO AYALA-DIP, El País, 13 de Febrero de 2009

(Feliz San Pajarín, mi todoslosanimalitos...)

sábado, 7 de febrero de 2009

ToT & other apes...



Álvaro y Veritaserum me regalaron el libro de James Mollison: James and Other Apes.
(Más información en The New Yorker: Family Album and Swingers.)


Y la gran Reina Simia posó para la foto: más mona que ninguna, mi Totuna.

domingo, 1 de febrero de 2009

RESACA - (O "yo ♥ dugongos"...)


"Cuando los vecinos se referían a la casa del número diecisiete lo hacían sólo en voz baja. Todos conocían de sobras los gritos, portazos y el estruendo de objetos rotos que salían de ella. Pero una calurosa noche de verano ocurrió algo mucho más interesante: la aparición de una gran animal marino en el jardín frente a la casa.
A media mañana, todos los vecinos habían visto ya a esa criatura misteriosa, que respiraba acompasadamente, cuando salieron a comprar el periódico. Naturalmente, se reunieron alrededor para verlo mejor.
- Es un dugongo - dijo un niño pequeño -. El dugongo vive en el océano Índico y es un mamífero raro que está en peligro de extinción, de la orden de los sirénidos, familia dugongidae, género dugong, especie D. dugong.
Nada de todo eso explicaba que hubiese aparecido en en su calle, a no menos de cuatro quilómetros de la playa más cercana. En cualquier caso, los vecinos se ocuparon simplemente de atender al animal varado con cubos de agua, mangueras y mantas mojadas, tal y como habían visto hacer en la tele con las ballenas.
Cuando la pareja joven que vivía en el número decisiete salió finalmente de casa para ver qué pasaba, con la mirada nublada y confusa, su impulso inmediato fue el enfado y el reproche.
- ¿Esto es lo que entiendes por una broma? - se gritaban el uno al otro, y también a alguno de los vecinos. Pero pronto se callaron, desconcertados, impotentes ante lo absurdo de la situación. No podían hacer nada más que unirse a las tareas de rescate: encendieron los aspersores del jardín y llamaron al servicio de emergencias competente, si es que existía (algo que debatieron durante un buen rato, mientras se arrancaban el uno al otro el teléfono de las manos).
Mientras esperaban a los expertos, los vecinos se turnaron para acariciar y tranquilizar al dugongo. Le hablaban a la altura del ojo, que parpadeaba lentamente - todos se sorprendieron de verlo tan profundamente triste - y apoyaban la oreja contra su piel húmeda y cálida para oír un sonido tenue y lejano, pero por lo demás indescriptible. La llegada del camión de rescate fue casi una interrupción inoportuna, con las luces intermitentes naranjas, con los operarios del ayuntamiento de chaquetas fluorescentes que le decían a todo el mundo que se apartara del lugar. Su eficiencia era impresionante: tenían incluso una especie de grúa y una bañera lo suficientemente grande para acoger a un mamífero marino de dimensiones considerables. En cuestión de minutos cargaron al dugongo en el vehículo y se lo llevaron, como si las situaciones de ese tipo fueran su pan de cada día.
Más tarde, esa misma noche, los vecinos cambiaban impacientemente de canal para ver si decían algo sobre el dugongo, pero al ver que no era así llegaron a la conclusión de que posiblemente todo aquello no había sido tan extraordinario como a ellos les había parecido.
La pareja del número diecisiete empezó a gritarse de nuevo, esta vez porque habría que arreglar el jardín. El césped que había debajo del dugongo había quedado increíblemente amarillo y mustio, como si la criatura hubiera estado allí durante años y no tan sólo unas horas. Entonces la discusión pasó a otro tema completamente distinto, y un objeto, probablemente un plato, impactó contra una pared.
Nadie se fijó en el niño que, con una enciclopedia de zoología marina en los brazos, salió de la puerta delantera de la casa, se acercó a la mancha de césped descolorido con forma de dugongo y se tendió justo en medio, decidido a quedarse allí mientras pudiera, con los brazos pegados a los costados, mirando las nubes y las estrellas hasta que sus padres se dieran cuenta de que no estaba en su habitación y salieran a buscarlo gritando, enfadadísimos. Qué raro fue, entonces, cuando finalmente aparecieron sin hacer ruido, sin brusquedad. Qué raro fue sentir sólo unas manos que, con mucha ternura, lo levantaban del suelo y lo llevaban de vuelta a la cama."

martes, 20 de enero de 2009

martes, 13 de enero de 2009

Mundo coco.




Los Reyes Magos dejaron en casa una multitud de personas diminutas anhelantes de cobijo. Hubo que inventar un mundo-coco para alojarles.
Es cierto: la superpoblación es un problema de dimensiones cósmicas...

Gracias, Melchor.

sábado, 10 de enero de 2009

¡Rita!

Lo prometido es deuda: ¡nevó!


Y además, he de confesar que me he enamorado sin remedio de este pajarito:



Mini instalación de RITA BAMIDELE HAMPTON. Plata 925, cobre, alpaca, bronce.

viernes, 9 de enero de 2009

Hola, nieve.

(No pienso salir de casa; y van TRES días...)