El animal no nos resulta hermético e inescrutable, el animal abre ante mi una profundidad que me atrae y me resulta familiar. De algún modo conozco esta profundidad: es la mía. También es aquello que está más alejado de mi, aquello que merece el nombre de profundidad, que justamente significa aquello que me es insondable.
Georges Bataille, Teoría de la religión.